Cada foto, clip y mensaje de la noche, recogidos por un código QR en la pared, en un álbum que nadie tiene que perseguir a la mañana siguiente.
Coloca un póster con QR en la puerta o en la barra. Configurarlo lleva dos minutos.
Los invitados pulsan, disparan y dejan una nota de voz, todo en el navegador, sin aplicación.
Aterriza en directo en el muro y en un álbum que conservas para siempre.
Proyecta los momentos aprobados en la tele según llegan: la fiesta se convierte en su propio resumen de momentos.
Cada subida reunida en un solo lugar. Descarga los originales en un único ZIP, sin perseguir grupos de chat.
El brindis con la voz pastosa, el chiste interno, el «te quiero, tío». Quince segundos de voz superan a una nota escrita siempre.
Todo funciona en el navegador. Abuelos y trasnochadores, todos escanean y listo.
Sin suscripción para una sola noche. Mejora de plan solo para el muro en directo y álbumes más grandes.